Operación Cóndor es el nombre secreto de la fuerza multinacional, en la que intervinieron los servicios de inteligencia de países sudamericanos —Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia y hasta cierto punto Perú—, que tuvo como objetivo el intercambio de información acerca de personas “subversivas” residentes en dichos países, así como la cooperación para perseguirlas a través de las fronteras nacionales.

Enmarcada en la Doctrina Truman, esta coordinación se tradujo en “el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con apremios psico-físicos, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como ‘subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región'”. El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política.

A partir de 1976, la DINA chilena y su par argentino, la SIDE, fueron la vanguardia del Plan Cóndor. Los “vuelos de la muerte”, -también fueron ampliamente utilizados durante la Guerra de Independencia de Argelia (1954-1962) por las fuerzas francesas, a fin de que los cadáveres, y por lo tanto las pruebas, desaparecieran. También existieron muchos casos de tráfico de bebés en el Proceso de Reorganización Nacional.

El 22 de diciembre de 1992, un volumen importante de información sobre la Operación Cóndor salió a la luz cuando José Fernández, un juez de Paraguay, visitó una comisaría en el Lambaré -conurbano de Asunción- para buscar archivos de un ex preso político. En su lugar se encontró con lo que se conoció como los “archivos del terror”, detalla el destino de miles de latinoamericanos secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.6 Algunos de estos países han utilizado desde entonces algunas partes de este archivo para procesar a ex oficiales del ejército. Los archivos cuentan 50.000 personas asesinadas, 30.000 desaparecidos y encarcelados 400.000.

De acuerdo con estos archivos, otros países como Perú cooperaron en diversos grados, proporcionando información de inteligencia en respuesta a las peticiones de los servicios de seguridad los países del Cono Sur. A pesar de que Perú no se encontraba en la reunión secreta de noviembre de 1975 en Santiago de Chile, hay pruebas de su colaboración con los regímenes del Cono Sur. Por ejemplo, en junio de 1980, se conoció que el gobierno de Perú colaboró con agentes argentinos del Batallón de Inteligencia 601 en el secuestro, tortura y desaparición de un grupo de Montoneros que se encontraban exiliados en Lima.

Los “archivos del terror” también revelaron la cooperación, en mayor o menor grado, de los gobiernos de Colombia y de Venezuela (se supone que Luis Posada Carriles se encontraba en la reunión secreta que ordenó el asesinato de Orlando Letelier con un coche bomba). Se ha alegado también que la organización paramilitar colombiana conocida como Alianza Americana Anticomunista puede haber cooperado con la Operación Cóndor. Brasil firmó el acuerdo más tarde -en junio de 1976-, y se negó a involucrarse en acciones fuera de América Latina.

Chile, la base

La Operación Cóndor tuvo su base en Chile. El general chileno Manuel Contreras, jefe de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional), concibió y organizó esta operación, cuya tarea principal fue la recolección, el intercambio y el almacenamiento de datos de inteligencia relacionados con los activistas de izquierda, comunistas y marxistas, con el fin de eliminarlos. Se sabe que Contreras viajó hacia Argentina, Bolivia, Paraguay, Venezuela y Estados Unidos para exponer su proyecto represivo transnacional y conseguir el apoyo de los jefes de los servicios secretos de estos países para coordinar la eliminación del comunismo y “defender a la sociedad occidental y cristiana”.

En el marco de la Operación Cóndor se concretaron acuerdos amplios entre los servicios secretos de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, y se animó a la participación de Brasil y Perú. El campo de acción fue fijado entre los límites de todos los países miembros del acuerdo, estableciéndose facilidades para el desplazamiento clandestino de agentes de estos países, y la ejecución de operaciones represivas conjuntas. También se aprobó la formación de equipos especiales de los países miembros, para viajar a cualquier parte del mundo, con el objetivo de eliminar a políticos opositores, subversivos o colaboradores de los grupos terroristas de cualquiera los países de la Operación.

El Plan Cóndor fue establecido el 25 de noviembre de 1975 en una reunión realizada en Santiago de Chile entre Manuel Contreras, el jefe de la DINA (policía secreta chilena), y los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina (gobernada por Isabel Martínez de Perón), Bolivia, Paraguay y Uruguay (estos últimos con gobiernos militares).

El rol de Estados Unidos

Por los archivos desclasificados de la CIA, se supo que Manuel Contreras, jefe de la DINA en Chile, fue invitado en 1975 al cuartel General de la CIA en Langley Virginia, por 15 días.25 Después de esa visita, Contreras aparece como “creador” de la Operación Cóndor. El periodista e investigador Cristopher Hitchens sindica a Henry Kissinger como ideólogo de dicha operación.

Un cable de 1978 del embajador de EEUU en Paraguay, Robert White, al Secretario de Estado Cyrus Vance, fue publicado el 06 de marzo de 2001 por el diario The New York Times. El documento fue liberado en noviembre de 2000 por el gobierno de Clinton en el marco del Proyecto de Desclasificación de Chile. En el cable, el embajador White informó de una conversación con el general Alejandro Fretes Dávalos, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Paraguay, quien le informó que los jefes de inteligencia de América del Sur involucrados en Cóndor “[se mantenían] en contacto unos con otros a través de una instalación de EEUU en la Zona del Canal de Panamá que cubre [cubría] toda América Latina”. Según Dávalos, esta instalación era “empleada para coordinar información de inteligencia de los países del Cono Sur”. Robert White temía que la conexión de EEUU con la Operación Cóndor podría ser revelada públicamente en el momento del asesinato en Orlando del ex ministro chileno Orlando Letelier y su asistente estadounidense Ronni Moffitt que estaba siendo investigado. White informó por un cable que “parece conveniente revisar este acuerdo para asegurar que su continuación es del interés de EEUU”.

El intercambio de información “[a través de télex] incluía la tortura técnica (por ejemplo, <<ahogo seco>>, y reproducir las grabaciones de las víctimas que estaban siendo torturadas a su familia).

Esto demuestra que EEUU facilitó las comunicaciones para la Operación Cóndor, y ha sido denominado por Patrice McSherry (Univ. de Long Island.) “otra prueba de peso que sugiere que el ejército de EEUU y funcionarios de inteligencia apoyaron y colaboraron con Cóndor como socio secreto o patrocinador.”

Los EEUU fue un miembro clave, siempre “proporcionó la organización, la inteligencia y tecnológicos de asistencia financiera a la operación.”

Material desclasificado en 2004, señala que: Los documentos desclasificados muestran que Kissinger fue informado sobre Cóndor y sus “operaciones de asesinato” el 5 de agosto de 1976, en un informe de 14 páginas de Shlaudeman. “A nivel internacional, los generales de América parecen nuestros chicos”, advirtió Shlaudeman. “Somos identificados especialmente con Chile. No nos puede hacer ningún bien.” Shlaudeman y sus dos diputados, William Luers y Ryan Hewson, recomendaron acciones. En el transcurso de tres semanas, redactaron un tenor con gestiones de cautela, aprobado por Kissinger, en el que dio instrucciones a los embajadores de EEUU en el Cono Sur para cumplir con los respectivos Jefes de Estado respecto del Plan Cóndor. Él les ordenó que expresaran “nuestra profunda preocupación” acerca de “rumores” de “los planes para el asesinato de subversivos, políticos y figuras prominentes tanto dentro de las fronteras nacionales de algunos países del Cono Sur y en el Extranjero.”

En definitiva, la gestión nunca se realizó. Kornbluh y Dinges sugieren que la decisión de no enviar la orden Kissinger se debió a un cable enviado por el Subsecretario Harry Shlaudeman a su adjunto en Washington que establecía que “sólo tiene que instruir a los embajadores de no tomar ninguna otra medida, señalando que no ha habido informes en algunas semanas que indiquen la intención de activar el régimen Cóndor.”McSherry, añade: “De acuerdo con [el Embajador de EEUU en Paraguay Robert] Blanco, las instrucciones del secretario de Estado no pueden ser ignoradas a menos que haya una contraorden recibida a través de canales alternos secretos (de la CIA).” Kornbluh y Dinges llegan a la conclusión de que “El rastro de papel es claro: el Departamento de Estado y la CIA tenía inteligencia suficiente para tomar medidas concretas para impedir el asesinato planificado en la Operación Cóndor. Esas medidas fueron iniciadas, pero nunca se las implementó.” El adjunto de Shlaudeman, Hewson Ryan, más tarde reconoció en una entrevista oral que el Departamento de Estado fue “negligente” en su manejo del caso. “Supimos muy pronto que los gobiernos de los países del Cono Sur se encontraban planificando, o al menos hablando, algunos asesinatos en el Extranjero en el verano de 1976. … Si hubiéramos intervenido, los podríamos haber evitado esto, no lo sé “, afirmó en referencia al atentado Letelier-Moffitt. “Pero no lo hicimos.”

Esto es un resumen de lo que es la Operación Cóndor, la inspiración de este Post fue la canción “Latinoamérica de Calle 13” el cual menciona sobre esta operación en la siguiente estrofa:

” Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido! “