Dormir, comer y el resto de actividades forman parte del ciclo fisiológico de 24 horas conocido como ritmo circadiano. Este reloj interno es controlado por las neuronas de una región cerebral llamada núcleo supraquiasmático (NSQ), y en condiciones normales, la “reprogramación” de este reloj se basa en la luz.

Eso explica que cuando viajamos de una zona horaria a otra, el cuerpo termina por adaptarse a los ciclos noche-día del nuevo territorio (aunque en el proceso se sufra el famoso “jetlag”).

Sin embargo, todo aquel que haya fumado marihuana alguna vez ha experimentado un cambio de ritmo en la percepción del tiempo, (de hecho para algunos, esto forma parte del encanto de esta droga).

¿Pero qué provoca esa distorsión sensitiva en el transcurrir del tiempo? Los científicos creen ahora saber la razón. Al parecer los cannabinoides (principio activo de la mariguana y el hashish) realmente logran perturbar el reloj interno de nuestro cuerpo.

Como decía antes, el reloj interno se reajusta en base a las horas de luz. De hecho, si evitamos la entrada de datos a los sentidos, las neuronas del NSQ seguirán manteniendo siempre el mismo ritmo circadiano. Esto explica que las personas o animales que viven en condiciones de total oscuridad, continúen comiendo y durmiendo siempre a las mismas horas.

Hace unos años, los investigadores descubrieron que las neuronas NSQ cuentan con receptores para los cannabinoides. Ahora, un nuevo estudio realizado por un equipo dirigido por Anthony van den Pol (biólogo especialista en ciclos circadianos de la Universidad de Yale) ha intentado averiguar qué papel juegan esos receptores.

Para descubrirlo, los investigadores mantuvieron en total oscuridad durante dos semanas a 42 ratones. De este modo los roedores sincronizaron sus relojes internos. En este ambiente, los animales pasaban el ciclo a través de fases de actividad e inactividad que duraban 12 horas.

Tras dos semanas, los investigadores encendieron luces brevemente en algunas de las jaulas poco después de que los ratones entraran en su fase activa. Al ser los ratones animales nocturnos, estos animales terminaron entrando en su fase activa dos horas más tarde que los ratones que no se vieron expuestos a la luz, un fenómeno llamado “retardo de fase“.

Sin embargo, los ratones a los que se les inyectaron cannabinoides en el cerebro antes de que se les expusiera a la luz, exhibieron un retardo de fase mucho menor; estos animales entraban en su fase activa solo una hora más tarde que los animales no expuestos a la luz.

Otra parte del experimento consistió en observar directamente a las células del NSQ. Cuando los científicos añadieron cannabinoides a las células NSQ de los ratones en una placa de petri, estas mostraban un incremento próximo al 50% en su actividad.

Probablemente esto es lo que excitó el ritmo circadiano de los ratones vivos, tal y como informan esta semana los investigadores en la edición online de la revista The Journal of Neuroscience.

El equipo cree que los cannabinoides podrían tener un efecto similar en los humanos. “Las personas tienden a perder el rastro del tiempo cuando fuman hierba”, comenta van den Pol. Esto tal vez pudiera deberse a que los cannabinoides de la droga hacen que sus neuronas NSQ operen de forma errática, lo cual perturba al reloj interno.

**Fuente: Science y amazings.es**