Barack Obama, quien ayer oficializó su decisión de aspirar a la reelección en 2012, va a necesitar retener el apoyo de los electores hispanos para revalidar como presidente de Estados Unidos, según expertos.

Sin oposición interna, Obama desde ahora puede darse el lujo de centrarse en noviembre de 2012 y en contrastar su política pública con la de los posibles precandidatos republicanos, donde apenas un puñado comienza a ordenar su intención de aspirar a la Casa Blanca.

“Los republicanos no tienen un candidato de la misma talla”, afirmó el congresista demócrata José Serrano (Nueva York), tras conocer la decisión de Obama de presentar los documentos que le permiten comenzar a recaudar fondos para su candidatura a la reelección.

Pero Obama tendrá que ordenar una organización electoral que no solo le convierta en una máquina de recaudación de fondos, como se prevé, sino que también le ayude a movilizar a los electores hispanos.

Con un vídeo en su página de internet, el cual colgó también en YouTube, Obama dio inicio oficialmente a la campaña presidencial.

“Aunque estoy centrado en el trabajo para el cual me elegiste, y la competición no tomará plena velocidad hasta dentro de un año o más, la base de la campaña debe empezar hoy (ayer)”, indicó Obama en una declaración escrita.

Obama, quien para las pasadas elecciones presidenciales recaudó la cifra récord de $750 millones, no aparece en el vídeo inicial, titulado “Comenzó con nosotros”.

Como en 2008, la influencia de los electores hispanos debe centrarse en estados como Florida, Colorado, Nuevo México y Nevada.

En Florida, la creciente comunidad puertorriqueña -sobre todo el llamado corredor de la interestatal 4 en el centro del estado- será uno de los objetivos de cualquier campaña presidencial.

“Esta vez, creo que Obama empieza en desventaja”, dijo el republicano Alfonso Aguilar, director ejecutivo de la organización Latino Partnership por Conservative Principles, con oficinas en Washington D. C. y en cuya junta de directores está el gobernador Luis Fortuño.

Para Aguilar, quien fue funcionario del gobierno de George W. Bush en Washington y del de Pedro Rosselló en San Juan, los hispanos están molestos con Obama por incumplir su promesa de impulsar en su primer año en la Casa Blanca una reforma en las leyes de inmigración y por la lentitud en la recuperación de la economía.

“Para las personas de la calle, la recesión continúa”, sostuvo.

Las encuestas más recientes, sin embargo, indican que los hispanos todavía apoyan a Obama.


El profesor Federico Suverbí, director del Centro para el Estudio de los Medios Latinos de la Universidad Estatal de Texas, afirmó que los hispanos consideran que las políticas públicas que promueven los republicanos les colocarían en peor situación.

“Obama ha contribuido a reformas importantes para el pueblo en general como la reforma de salud, la reforma financiera y leyes ambientales”, indicó Suberví.

La evolución de la situación económica -mucho más que el hecho de tener a un premio Nobel de la Paz enfrascado en tres operaciones militares al mismo tiempo, dos de ellas guerras heredadas- pesará en el ánimo de los hispanos, sostuvo Suberví.

Pero Suberví considera que el discurso republicano, sobre todo las iniciativas antiinmigrantes, la extensión de los recortes fiscales, proyectos de ley antiobreros y el énfasis a favor de las corporaciones de sus propuestas económicas, aleja a los hispanos del Grand Old Party (GOP).

En 2008, los hispanos favorecieron a Obama en proporción de 2 a 1, tachando la buena demostración del ex presidente Bush, quien obtuvo cerca del 44% de los votos en 2004. Los márgenes de victoria en torno al voto hispano fueron particularmente altos en Nuevo México, Colorado y Nevada.

En Florida, Obama también controló el voto hispano -en gran medida gracias a los boricuas-, pero su porcentaje se quedó cerca del 57, muy cerca del que obtuvo Bush en ese estado en 2004.

“Los republicanos no necesitan dominar el voto hispano (en todo Estados Unidos), sino por lo menos obtener el 40%”, sostuvo Aguilar.


Las encuestas

Por el momento, sin embargo, los republicanos no tienen un candidato que se acerque a los niveles de popularidad de Obama, aunque se hayan reducido levemente en las últimas semanas a cerca de un 47%.

Encuestas hechas en marzo colocaban a Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts y quien ya aspiró sin éxito en 2008, y a Tim Pawlenty, ex gobernador de Minnesota, 9% y 19%, respectivamente, por detrás de Obama.

Frente a un candidato republicano desconocido, la encuesta Pew le dio en marzo una ventaja a Obama de 47% a 37%.

El estudio del Instituto Electoral Quinnipiac, también el mes pasado, lo colocó un punto por detrás -técnicamente un empate- frente a un candidato republicano (36% a 37%).

Tras la recia campaña republicana en contra de la reforma federal de salud, la que aspiran a derogar de cara a 2013, Romney, según el congresista Serrano, tendrá que hacer malabares al debatir ese asunto pues él firmó una legislación que les otorgó un plan médico a todos los residentes de Massasachusetts.

Serrano es de los que piensa, además, que de cara a 2012 los demócratas irán más unidos, pues desde el tiro Obama contará con el apoyo de la segunda fuerza política en su partido: los Clinton.

Anuncios