La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón elevó hoy la gravedad del accidente de Fukushima desde el nivel 4 hasta el 5 en la Escala Internacional Nuclear y de Sucesos Radiológicos (INES), de entre 0 y 7.

El nivel 5 se refiere a los accidentes nucleares “con consecuencias de mayor alcance”, mientras el grado 4, en el que lo mantenía hasta ahora, definía a los accidentes “con consecuencias de alcance local”.

El nivel más alto, el 7, en la escala de medición de los sucesos nucleares (accidentes graves), corresponde a la liberación al exterior de materiales radiactivos con amplios efectos en la salud y el medio ambiente y requiere la aplicación prolongada de contramedidas.

La central de Chernobil en Ucrania, es el único caso, hasta el momento, de accidente grave.

El 26 de abril de 1986 se decretó el nivel de alerta 7, tras la explosión del reactor número cuatro de la central de Chernobil, en Ucrania aunque entonces pertenecía a la URSS.

El nivel 6 (accidente importante) corresponde a la liberación, considerable, al exterior de materiales radiactivos y probablemente requerirá la aplicación de contramedidas.

La central de Mayak, situada en los Montes Urales en las proximidades de Kyshtym (antigua URSS) sufrió un accidente de este nivel en septiembre de 1957.

El nivel 5 (accidente con consecuencias de mayor alcance) se establece cuando se produce una liberación limitada de materiales radiactivos al exterior o se registran varias muertes por radiación. También si el reactor sufre daños graves o si produce una liberación de grandes cantidades de materiales radiactivos dentro de la instalación. Suele requerir la aplicación de contramedidas.

Los accidentes de las centrales de Windscale-Sellafield en Liverpool (Reino Unido), en 1957, y Three Mile Island, en Harrisburg, Pensilvania (EEUU), en 1979, fueron de nivel 5.

El nivel 4 (accidente con consecuencias de alcance local) corresponde a los sucesos en los que hay una liberación menor de materiales radiactivos.

El nivel 4 lleva conlleva al menos una muerte por radiación, se produce una fusión de combustible o se liberan cantidades considerables de radiación dentro de la instalación.

No suelen ser necesarias las contramedidas, salvo los controles locales de alimentos. En este nivel se encuentran los accidentes de Tokaimura (Japón), en 1999, y Sant Laurent des Eaux (Francia), en 1980.

El nivel 3 (incidente importante) se refiere a los casos en los que la exposición a la radiación es diez veces superior al límite establecido para los trabajadores y en los que hay efectos en la salud pero no mortales (por ejemplo quemaduras). También incluye la contaminación en zonas no previstas en el diseño de la central.

Aunque entonces no se utilizaba en España la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES, por sus siglas en inglés), el accidente sufrido en octubre de 1989 por la central española de Vandelló I (Tarragona) alcanzó este nivel, según los expertos.

El nivel 2 (incidente) corresponde a la exposición de una persona a dosis por encima de 10 mSv (milisiever), que es el límite anual que prevé la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM) a la exposición de un trabajador por encima de los límites anuales reglamentarios.

También son de nivel 2 los sucesos en los que se registra una contaminación importante en zona no prevista de la instalación o cuando hay niveles superiores a 50 mSv/h en una zona de operación.

El nivel 1 (anomalía) contempla la sobreexposición de una persona por encima de los límites anuales reglamentarios, problemas menores en componentes de seguridad y la pérdida o robo de fuentes radiactivas.

Fuente:Elmundo