El acuerdo que selló el presidente Barack Obama con los líderes republicanos en el Congreso para extender los recortes fiscales establecidos por el ex presidente George W. Bush provocó ayer una verdadera revolución en el seno de su propio partido, donde hubo quienes lo acusaron de traidor.

Obama había prometido que el recorte fiscal beneficiaría de ahora en más sólo a los que ganan menos de 250.000 dólares . Pero frente a la dura oposición de los republicanos que insistían en mantener los recortes también para los ricos, Obama cedió. A cambio de esta gran concesión logró la extensión de los subsidios para los desempleados. Pero la base demócrata quedó enfurecida.

Durante una conferencia de prensa organizada a último momento para trata de calmar los ánimos, Obama explicó que había que terminar la pelea con los republicanos sobre este tema, porque si no llegaban a un acuerdo y los recortes tributarios caducaban el 31 de diciembre, la clase media y los desempleados iban ser la más perjudicados. “Mi tarea es asegurarme de que decenas de millones de trabajadores no sufran una reducción de su salario el 1° de enero sólo por el hecho de que aquí en Washington, los políticos estemos más interesados en apuntarnos un tanto”, dijo Obama “Este paquete (de recortes tributarios) ayudará a fortalecer la economía”, insistió Obama, diciendo que su trabajo es defender el interés de los estadounidenses y no los intereses partidarios.

La negociación que culminó con el acuerdo puso en evidencia el poco margen de maniobra que tiene Obama desde que perdió las elecciones legislativas de noviembre. También dejó en claro que Obama piensa compensar la pérdida del control en la Cámara de Diputados con mucho pragmatismo.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, no pudo esconder su malestar con el presidente. “Las exigencias republicanas proveerán recortes tributarios a los millonarios y multimillonarios, no crearán empleos e incrementarán el déficit. Para agravar las cosas, la propuesta sobre los recortes tributarios al patrimonio sólo ayudará a 39.000 de las familias más ricas de EE.UU., y añadirá unos 25.000 millones de dólares al déficit”, dijo.

El senador demócrata Berni Sanders prometió que hará todo los posible para impedir que el acuerdo sea aprobado en el Senado. “No voy a permitir que los estadounidenses sean rehenes de los intereses de los multimillonarios”, se quejó. Obama insistió, sin embargo, con que sin el acuerdo, “las familias de ingresos medios sufrirán los daños colaterales de la guerra política aquí en Washington”. De hecho, los líderes del Partido Republicano amenazaron con bloquear la agenda legislativa si Obama no aceptaba extender los recortes fiscales a todos.

Con el acuerdo Obama dejó en claro, sin embargo, que escuchó el mensaje de la mayoría de los estadounidenses, que en noviembre votaron mayoritariamente a favor de un cambio en la manera de operar en Washington.

Fuente http://www.clarin.com

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