El último día de la sesión legislativa fue el marco ayer de un violento choque entre la Policía y cientos de manifestantes en la plazoleta norte del Capitolio, protagonizado por las nubes blancas de gases lacrimógenos y las agresiones a diestra y siniestra.

Una manifestación convocada por estudiantes de la Universidad de Puerto Rico (UPR) para “retomar la Legislatura” tras las acciones del presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, de cerrar las gradas del hemiciclo a la prensa por tres días y al público por varios meses fue la convocatoria inicial que llevó a decenas de manifestantes hasta Puerta de Tierra.

Pero el caos comenzó poco antes de las 3:00 p.m., cuando se le negó el acceso al Capitolio a varios universitarios identificados como miembros de la prensa estudiantil y alternativa, a saber de Radio Huelga, Indymedia, Onda Alterna y Rumbo Alterno.

Una hilera de agentes de la Unidad de Operaciones Tácticas cercaba la entrada del histórico recinto por el lado norte mientras un helicóptero de la Policía sobrevolaba el área. En el vestíbulo de la Casa de las Leyes se confundían policías y personal de seguridad interna no identificados con miembros de la prensa.

Casi a las 4:30 p.m. se caldearon los ánimos cuando se le negó la entrada a varios ciudadanos que mostraban sus identificaciones para tratar de entrar a la sesión legislativa en su día de cierre y cinco miembros de la prensa alternativa se sentaron en el área donde ubica el detector de metales en señal de protesta.

El fuerte sonido de algo que cayó al suelo fue el detonante del caos que se formó. Los agentes de la Policía sacaron a los universitarios a empujones y macanazos, actos que quedaron plasmados por fotoperiodistas que cubrieron la escena y que se repitieron en varias ocasiones más durante la tarde. Gases lacrimógenos lanzados por la Uniformada se apoderaron del interior del Capitolio y dispersaron a la multitud, provocando que muchos salieran corriendo a las escalinatas del lado norte. Acto seguido, empleados del Capitolio y policías cerraron las puertas.

El representante Antonio “Toñito” Silva, presidente de la Comisión cameral de Hacienda, debatía con empleados del Centro de Recaudación de Ingresos Muncipales (CRIM) sobre la medida de la tasación de propiedades no registradas cuando la Policía lanzó el gas.

Una de las jóvenes que entró al vestíbulo fue rociada directamente en el rostro. La muchacha salió del Capitolio casi sin poder respirar y vomitó mientras bajaba las escalinatas.

Luego, los agentes golpearon a un hombre que se había colocado en posición fetal contra una pared y lo arrastraron fuera del Capitolio.

Adentro, el olor del gas era insoportable y los policías, agentes de seguridad del Capitolio y periodistas tosían fuertemente. Otras personas afectadas intentaban respirar aire fresco mientras se abanicaban la cara con papeles y las manos ante las ventanas abiertas del segundo piso.

Mientras que en la rotonda, con el rostro enrojecido, ojos húmedos y dificultad para respirar, un agente de seguridad interna se apoyó, de rodillas, en uno de los pilares que protegen la urna que guarda la Constitución de Puerto Rico.

Afuera, mientras enfrentaban el desafío de los manifestantes, más de 80 miembros de Operaciones Tácticas fueron empujando a los participantes de la protesta hasta formar un perímetro casi alrededor de toda la plazoleta del lado norte. Algunos manifestantes les tiraban vallas, botellas de plástico y huevos a los uniformados mientras estos contrarrestaban empujando y dando macanazos.

“Llamen a alguien que el compañero no puede ver y le dieron”, gritó una de las universitarias del componente de la “prensa alterna”. A los pocos minutos una ambulancia del municipio de San Juan llegó al lugar y varios manifestantes del conglomerado de “prensa estudiantil” acudieron a recibir auxilio.

El tránsito vehicular frente a la legislatura fue bloqueado durante varios minutos por los manifestantes mientras un “trolley” con algunos turistas se estacionó al frente del Capitolio mientras retrataban y grababan la protesta.

“Esto es consecuencia de las actuaciones que empezaron hace meses con la privación y obstrucción a los derechos democráticos del pueblo”, denunció el licenciado Osvaldo Burgos, quien junto a varios miembros del Colegio de Abogados actuaba como observador.

A lo largo de la tarde, El Nuevo Día observó cómo, además de helicópteros sobrevolando el área, aumentaba vertiginosamente la presencia policiaca con Operaciones Tácticas, la Unidad Montada y uniformados en motora.

“Es lo mismo, abuso de los que tienen el poder en contra del poder. El país tiene que decir basta ya, como lo están haciendo los estudiantes y la sociedad civil”, declaró la representante Carmen Yulín Cruz, quien antes de los incidentes estaba en la entrada del Capitolio para recibir a los manifestantes.

“¿Qué tenemos de diferente nosotros? Que somos estudiantes”, manifestó la estudiante Shariana Ferrer Núñez.

Después de las 6:30 p.m., la extensa formación policíaca -cientos de agentes rodeaban la Casa de las Leyes- que cerraba toda la plazoleta norte del Capitolio mantenía a raya a los manifestantes, encabezados por estudiantes.

El último incidente de violencia ocurrió cuando una escuadra de Operaciones Tácticas salía del área en medio de donde estaban los estudiantes.

Comenzaron los empujones, gritos, lanzamiento de zafacones y de barricadas de madera por parte de estudiantes, mientras que unos policías golpearon en el piso a manifestantes.

Decenas de personas resultaron heridas -entre ellos varios periodistas- aunque sólo un puñado recibió asistencia médica en el dispensario Hoare o en la enfermería del Capitolio. Asimismo, un número no especificado de vehículos estacionados en el exterior del edificio de mármol terminaron magullados y con cristales rotos.

Mientras, agentes de Operaciones Tácticas ubicados en la parte alta de las escalinatas dispararon unas pistolas de gas lacrimógeno. El humo comenzó a afectar a todos los presentes, se siguieron repartiendo macanazos y comenzó a despejarse la manifestación de cientos de personas. Incluso, agentes de la Unidad Montada persiguieron en sus caballos a los manifestantes.

“Así legislan aquí”, dijo alguien. “Dale con ellos”, dijo un empleado capitolino.

“Me empujaron, gas, pepper spray”, manifestó un estudiante llamado Edwin. “Esto fue innecesario”, agregó.

A lo lejos, en la Lomita de los Vientos, una de las pocas jóvenes que se quedó a eso de las 7:00 p.m. cerca del Capitolio cargaba una pancarta que decía: “Esto no es democracia”

**fuente: http://www.endi.com.**