¿Existen los seres extraterrestres?

La Biblia no lo afirma ni lo niega. Simplemente lo ignora. Y la Ciencia tampoco ha podido hasta ahora aportar una sola prueba. El argumento que más se suele esgrimir en este sentido es el “cuantitativo”, que sostiene que es imposible que en los cientos de miles de galaxias que hay en el universo, con sus sistemas solares y planetas, sólo la Tierra sea un lugar habitado por seres vivos. Pero no nos dejemos impresionar demasiado por el argumento de la pluralidad de mundos.

La aparición de la vida es un fenómeno de índole “cualitativo”, y su comparación con todo lo que es meramente cuantitativo tiene poco peso. ¿Acaso Dios no puede amar tanto al hombre y privilegiar su existencia, al punto de crear todo ese derroche de mundos y de estrellas como adornos para él? ¿Es acaso absurdo pensar que Dios haya hecho existir una inmensa multitud de astros en un universo en génesis, para que en un pequeño satélite de uno de ellos se realizara la feliz aparición de la vida, la inteligencia y ¿Existen los seres extraterrestres? La Biblia no lo afirma ni lo niega. Simplemente lo ignora. Y la ciencia tampoco ha podido hasta ahora aportar una sola prueba. El argumento que más se suele esgrimirán este sentido es el “cuantitativo”, que sostiene que es imposible que en los cientos de miles de galaxias qué hay en el universo, con sus sistemas solares y planetas, sólo la Tierra sea un lugar habitado por seres vivos.

Pero no nos dejemos impresionar demasiado por el argumento de la pluralidad de mundos. Aparición de la vida es un fenómeno de índole “cualitativo”, y su comparación con todo lo que esmeramente cuantitativo tiene poco peso. ¿Acaso Dios no puede amar tanto al hombre y privilegiar su existencia, al punto de crear todo ese derroche de mundos y de estrellas como adornos para él? ¿Es acaso absurdo pensar que Dios haya hecho existir una inmensa multitud de astros en un universo en génesis, para que en un pequeño satélite de uno de ellos se realizara la feliz aparición de la vida, la inteligencia y el espíritu? ¿La sola existencia de la humanidad no justifica el enorme despliegue de formas inventadas por la vida en movimiento? Negar esto, al menos como posibilidad, es subestimar el valor del hombre y disminuir el amor de Dios.

Sea como fuere, lo cierto es que si sólo la tierra estuviera habitada en todo el cosmos, no nos hallaríamos “solos” en el universo. Porque aparte de los millones de hermanos que tenemos en todas partes, también vino a nuestra Tierra a visitarnos el Hijo de Dios, Jesucristo. Y vino más allá de las estrellas, nada menos que de junto a Dios, a poner su morada entre nosotros (Juan 1, 1-18).